Restaurantes responsables

feb 01

A mis 19 años tuve la oportunidad de trabajar en una cadena de comida rápida en Orlando, USA. Era muy jovencita y quería ganarme algo de platita extra y experimentar algo diferente temporal hasta empezar las clases en el instituto. Recuerdo que mi mamá no estuvo nunca de acuerdo en que deje las comodidades de la casa para irme lejos a fungir de cajera, recoger bandejas y limpiar baños. Con esto no quiero insinuar que dicho trabajo fuera despreciable, al contrario para mi fue toda una experiencia rica de vida; pero bajo los ojos de mi mamá como no teníamos la necesidad económica no entendía bien porque su hija se iba a atender a otros.

En fin, reitero irme a trabajar en esa cadena de comida rápida, fue muy enriquecedor. Conocí a mucha gente de diferentes países, con historias y necesidades diversas. Algunos como yo iban para experimentar y eran muy jóvenes (recuerdo a mis amigos de Bulgaria, quienes estaban como parte de un programa de su universidad). Sin embargo conocí también a personas mayores de cuyos ingresos dependía el hogar familiar.

Aprendí mucho. Pude practicar mi ingles, aprendí más sobre las personas. Aprendí de cerca sobre el valor de las cosas; en la comodidad de nuestras casas solemos dar mucho por sentado… pero aquí, lejos de la calidez de mi hogar, pude acercarme a la necesidad, a la falta de privilegios, a sonreír al cliente cuando hay adversidad.

Y de todo este bagaje de aprendizajes, recuerdo me impactó mucho ver la cantidad de comida que dicha cadena botaba a la basura día a día. Wow!!! hamburguesas, papitas fritas, gaseosas, malteadas, galletas, helados… si había comida en el mostrador por más de 2 horas, la política de la empresa era que se vaya directo a la basura. mientras tanto yo pensaba en mi país… .en la cantidad de personas que apreciarían mucho recibir esta comida, al final de cuentas solo estaba fría, pero estaba en buenas condiciones. Cuando pregunté porque se botaba todo y no se entregaba a la gente sin comida, me respondieron: “son normas de la corporación, si alguien come la comida y le cae mal nos pueden denunciar, se afectaría así nuestra imagen…”

¿imagen vs hambre? no podríamos encontrar un punto medio? Si queremos ver esto en cifras, un día calcule que aproximadamente al día se botaban en ese local unas 20 hamburguesas (y eso que no llegué a contar el resto de alimentos que se iban al tacho). Pues bien multipliquemos eso por los días del año, por el número de locales del estado, etc… ¿de qué hablamos?

Y entonces me topé con esta noticia, un restaurante español prefiere compartir la comida sobrante antes que botarla. Invita así a aquellos quienes necesiten alimentarse. ¿Qué tal?

Me pregunto si las cadenas más grandes, que tienen más cabezas pensantes pueden hacer algo al respecto, una decisión de este tipo tendría una repercusión mucho mayor (pensando en todas sus sucursales en el mundo entero, además del poder influenciador sobre otros negocios). Es que acaso no se puede llegar aun punto medio para cuidar su imagen pero a la vez hacer “algo” más por la sociedad?

Creo que nosotros como consumidores debemos de empezar a exigir. Qué opinas tu?

Pdt.: Si alguien tiene el nombre del local Español sería un hit… para aportar con su “imagen”

 

 

 

 

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